Son los de afuera los que roban
En Tabio el progreso trae compañía
Por Angélica Angulo
En este municipio, donde todos se conocen, se respiraba tranquilidad, hasta el día en que el turismo trajo delincuencia. Una mirada al pueblo de calles silenciosas y gente amable, que aunque tendría razones, no desconfía de “los de afuera”.
En Tabio se respira tranquilidad. Y no es en sentido figurado. Cada paso que se da en las calles adoquinadas es un paso hacia la paz interior, pues en este pueblo los únicos problemas los generan los borrachitos de turno, en peleas de taberna.
Eso cuenta el teniente Acero, quien dice que” todos los fines de semana toca separar a un par de hombres o dos, peleando porque miraron a su mujer, o no pagaron la cuenta. Pero eso es todo”.
Todo en cuanto a los lugareños. Según Acero, la mayoría de los hurtos son realizados por personas ajenas al pueblo. “Lo que es aquí, nunca pasa de una pelea de bar. Otra cosa son los visitantes, aunque no es para generalizar. Pero los robos se ven los fines de semana, que vienen turistas, porque los ladrones aprovechan el descuido de muchas personas, que creen que por estar en un pueblo pueden dejar el carro abierto o las cosas tiradas”.
El teniente Acero, miembro de la Policía local, se encuentra ahora realizando una campaña para alertar a los visitantes. “Este es un pueblo tranquilo, pero nunca falta el desadaptado. Y casi siempre es de otro lado”.
Lo mismo afirma Claudia Garcia, dueña de “Artesanías En Piedra y Madera”, una tienda llena de todo. Claudia ha vivido toda su vida en Tabio, y tiene la tienda desde hace mas de 10 años. Todo son collares en madera, en guadua y en tagua. Caballos de palo, palos de lluvia, flautas, quenas, y cuanta a rtesanía se pueda alguien imaginar. EL lugar huele a madera y aserrín. En efecto, el piso está cubierto de aserrín, dando la impresión de esntrar en el taller de n carpintero. Peor los estantes, llenos de pequeñas obras de arte en madera, confirman que es una tienda de artesanías.
Claudia también trabaja como profesora en una escuela rural, camino a Subachoque. Fue en esa vía donde la semana pasada “delincuentes de fuera atracaron un camión, dejando al chofer amarrado en el borde del camino, un camino poco transitado”. Según ella, esto fue obra de extraños, porque todos en el pueblo se conocen y son muy unidos. “La verdad, la seguridad es excelente dentro del pueblo, pero a los visitantes es muy difícil controlarlos”.
Doña Marina, quien vive hace 20 años en Tabio, afirma que todo es porque la gente no se cuida. “Mire a los que atracan en la Peña de Juaica. Los roban porque se van de a dos o tres, y los ladrones ya saben eso. La policía tuvo que prohibir la subida, y es una lástima por que la vista es muy bonita. Se ve hasta Bogotá”.
Sobre la Peña de Juaica si que hay historias. Historias de brujas, ovnis, cementerios indios y otras bellezas de nuestra cultura. Los niños las repiten extasiados. Jaime Mora, un niño de no mas de 11 años, intercepta a los visitantes para ofrecerse a ser guía del pueblo, y hasta de acompañarlos a la Peña.” Allá una vez un señor se perdió, y no apareció nunca. Lo que pasa es que una bruja lo mató”, cuenta, feliz de recibir la atención de los turistas. “Si quiere yo lo llevo hasta allá, yo conozco toditico el camino”.
La verdad es que la Peña de Juaica, sea o no verdad todos sus misterios, es uno de los sitios más inseguros del lugar. En sus laderas boscosas no se esconden espantos, sino todo tipo de delincuentes esperando que algún incauto intente llegar a la cima.
El teniente Acero afirma que a todos los turistas se les advierte del peligro, y de nuevo asegura que no son habitantes de Tabio. “Todos los que se han logrado detener son de otros municipios. Eso es triste, porque nuestro pueblo es muy tranquilo. El turismo ha traido progreso, y eso a su vez trajo gente de otro lado que se la busca fácil. Nosotros intentamos parar la delincuencia, pero es muy difícil, porque llega mucha gente al tiempo, y se nos pasan muchos detalles”. Y aunque el municipio tiene prohibida la venta de licor después de las 9 pm, y los viernes y sábados hasta las 10 pm, se las ingenian para saltarse las normas. “Y estas normas son más de convivencia que de cualquier otra cosa”, recalca.
Doña Marina es más enfática. “Yo no nací aquí, pero es como si lo hubiera hecho. Y no me hace gracia que se pongan a robar y hacer otras cosas. Aquí antes no se sabía que era marihuana, nunca hemos tenido problemas de orden público, de guerrilla ni nada. Ojalá siga así, porque es rico vivir aquí”.
Eso esperan también el resto de los habitantes de Tabio, un paraíso de más de 400 años de construído, y que espera pasar otros 400 igual de tranquilo, con la paz y tranquilidad que solo el progreso puede acabar.

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